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¿SIENTES QUE EL MUNDIAL PERJUDICÓ TU NEGOCIO?

Los datos, la opinión y los puntos que debemos analizar después de este mundial donde fuimos sede pero a la vez, no tuvo consecuencias significativas para ninguno de nosotros.

Hay un sentimiento que muchos emprendedores y empresarios comparten después de este Mundial: que las ventas, en vez de subir, bajaron. Pero ¿esto será cierto?

A casi una semana de que terminó el Mundial y de que España quedara campeona, vale la pena analizar qué pasó con la economía de los negocios, porque el sentimiento de muchos empresarios es que la vieron muy difícil durante esta justa deportiva.

Empecemos con los datos básicos que no quisimos ver.

1. De 104 partidos, solamente 13 se jugaron en nuestro país.

Estamos hablando de que apenas el 12.5% de los partidos se disputaron en México, una proporción que difícilmente tenía la capacidad de mover drásticamente toda la economía nacional.

Esto lo sabíamos desde un inicio y, aun así, por alguna extraña razón creíamos que habría 20 mil oportunidades de negocio.

¿De verdad? ¿Con solo el 12.5% del pastel?

2. Deloitte, Banamex y Banorte estimaron una derrama cercana a los 2 mil millones de dólares.

Una cantidad que suena enorme para nosotros, los mortales, pero que, en términos nacionales, representa aproximadamente entre el 0.1% y el 0.12% del PIB.

Lo curioso es que Deloitte tuvo que reducir alrededor de 7% su estimación inicial. No significa que se esperara un impacto de 7% del PIB, sino que el pronóstico original tuvo que ajustarse a la baja.

Esto demuestra que las expectativas fueron demasiado altas, incluso entre algunos especialistas, y que tuvieron que reducirse drásticamente conforme avanzó el evento.

3. Más del 60% del consumo estimado se concentró en las entidades sede.

Para quienes no vivimos en Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, la esperanza de recibir un impacto positivo era todavía menor.

Concentrar cerca del 63% del consumo en únicamente tres entidades —algo que, además, era bastante previsible— dejó en amplia desventaja a todos aquellos negocios que no tuvieron la fortuna de recibir turistas de manera directa.

Aun así, ciudades como Cancún y otros destinos turísticos también pudieron recibir cierto impacto positivo. Sin embargo, este fue mucho menor de lo que esperaban y de aquello para lo que muchos negocios se habían preparado.

Con estos datos puedo darte una breve introducción de lo que sucedió con el dinero que ingresó gracias al evento popular más importante que hemos tenido en los últimos años.

Entonces surge la pregunta: ¿por qué muchos dueños de negocios sentimos que nuestras ventas bajaron?

Según un estudio de la CONCANACO, al inicio del campeonato, el 54.7% de los empresarios reportó ventas similares a las que había registrado durante las semanas anteriores a la inauguración.

El 22.1% reportó una disminución en sus ventas, aun cuando apenas comenzaba la temporada mundialista.

Otro 11.6% reportó un aumento, aunque todavía no podía considerarse relevante, pues podía deberse al entusiasmo y a la movilización inicial de un evento que duraría varias semanas.

El 11.6% restante mencionó que era demasiado pronto para dar una respuesta. Ellos prefirieron no especular ni intentar adivinar el resultado.

A título personal y como consultor de empresas, puedo decir que no, la economía no necesariamente se vio afectada durante estas fechas. Lo que cambió fueron las prioridades y la concentración del consumo.

La compra de la playera de la selección —original o no—, la visita al restaurante o bar favorito para ver los partidos, las compras para reunirse con amigos y muchos otros gastos representaron cantidades significativas para las finanzas personales.

Estos gastos provocaron que algunas personas restaran importancia o pospusieran servicios de valor, como ir al dentista, comprar insumos habituales o realizar las salidas tradicionales, las cuales se vieron mermadas por este cambio de comportamiento.

¿Y quiénes fueron los ganadores?

Es lamentable tener que ser tan específicos al responder una pregunta que debería abarcar muchos más sectores, pero al final ganaron aquellos negocios que estuvieron en tiempo y forma para aprovechar el evento: los bares, algunos restaurantes y los negocios de entretenimiento.

El problema no es solamente que pocos segmentos se vieran beneficiados, sino que estos mismos sectores se fragmentaron en ciertos días, partidos y ubicaciones específicas.

Todavía existe un dato del que difícilmente encontraremos cifras oficiales, pero que debemos mencionar: la piratería.

Este sector sí pudo verse beneficiado, pese a las acciones y demandas de la FIFA contra algunos grandes establecimientos dedicados a la venta de productos no autorizados.

Sin embargo, gran parte de esta derrama probablemente terminó en manos del tercer o cuarto vendedor, que comercializaba estos productos con total libertad y, sobre todo, con un buen entendimiento de la demanda.

En términos económicos y en proporción con la inversión inicial, probablemente fue mucho mejor ser revendedor de camisetas de la selección que ser uno de los restauranteros que invirtieron en remodelaciones, pantallas o adecuaciones para sus establecimientos.

En fin, el Mundial terminó y, con ello, el consumo vuelve a cambiar.

¿Regresará a la normalidad? Muy probablemente sí.

¿Un Mundial verdaderamente aporta a la economía de a pie?

La realidad es que no necesariamente.

No mientras nos den dádivas de partidos. No mientras no exista un plan económico y turístico robusto. No mientras no se diseñen estrategias más realistas para los pequeños negocios. Y no mientras no aprendamos a leer mejor el comportamiento de una sociedad que únicamente movió sus prioridades, pero que jamás se preparó para consumir dentro de su propio país y aprovechar, en conjunto, la visita de los extranjeros.

columna 01 - Carlos Efren Zarazua Rojo - 22/07/26

Hay un sentimiento que muchos emprendedores y empresarios comparten después de este Mundial: que las ventas, en vez de subir, bajaron. Pero ¿esto será cierto?

A casi una semana de que terminó el Mundial y de que España quedara campeona, vale la pena analizar qué pasó con la economía de los negocios, porque el sentimiento de muchos empresarios es que la vieron muy difícil durante esta justa deportiva.

Empecemos con los datos básicos que no quisimos ver.

1. De 104 partidos, solamente 13 se jugaron en nuestro país.

Estamos hablando de que apenas el 12.5% de los partidos se disputaron en México, una proporción que difícilmente tenía la capacidad de mover drásticamente toda la economía nacional.

Esto lo sabíamos desde un inicio y, aun así, por alguna extraña razón creíamos que habría 20 mil oportunidades de negocio.

¿De verdad? ¿Con solo el 12.5% del pastel?

2. Deloitte, Banamex y Banorte estimaron una derrama cercana a los 2 mil millones de dólares.

Una cantidad que suena enorme para nosotros, los mortales, pero que, en términos nacionales, representa aproximadamente entre el 0.1% y el 0.12% del PIB.

Lo curioso es que Deloitte tuvo que reducir alrededor de 7% su estimación inicial. No significa que se esperara un impacto de 7% del PIB, sino que el pronóstico original tuvo que ajustarse a la baja.

Esto demuestra que las expectativas fueron demasiado altas, incluso entre algunos especialistas, y que tuvieron que reducirse drásticamente conforme avanzó el evento.

3. Más del 60% del consumo estimado se concentró en las entidades sede.

Para quienes no vivimos en Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, la esperanza de recibir un impacto positivo era todavía menor.

Concentrar cerca del 63% del consumo en únicamente tres entidades —algo que, además, era bastante previsible— dejó en amplia desventaja a todos aquellos negocios que no tuvieron la fortuna de recibir turistas de manera directa.

Aun así, ciudades como Cancún y otros destinos turísticos también pudieron recibir cierto impacto positivo. Sin embargo, este fue mucho menor de lo que esperaban y de aquello para lo que muchos negocios se habían preparado.

Con estos datos puedo darte una breve introducción de lo que sucedió con el dinero que ingresó gracias al evento popular más importante que hemos tenido en los últimos años.

Entonces surge la pregunta: ¿por qué muchos dueños de negocios sentimos que nuestras ventas bajaron?

Según un estudio de la CONCANACO, al inicio del campeonato, el 54.7% de los empresarios reportó ventas similares a las que había registrado durante las semanas anteriores a la inauguración.

El 22.1% reportó una disminución en sus ventas, aun cuando apenas comenzaba la temporada mundialista.

Otro 11.6% reportó un aumento, aunque todavía no podía considerarse relevante, pues podía deberse al entusiasmo y a la movilización inicial de un evento que duraría varias semanas.

El 11.6% restante mencionó que era demasiado pronto para dar una respuesta. Ellos prefirieron no especular ni intentar adivinar el resultado.

A título personal y como consultor de empresas, puedo decir que no, la economía no necesariamente se vio afectada durante estas fechas. Lo que cambió fueron las prioridades y la concentración del consumo.

La compra de la playera de la selección —original o no—, la visita al restaurante o bar favorito para ver los partidos, las compras para reunirse con amigos y muchos otros gastos representaron cantidades significativas para las finanzas personales.

Estos gastos provocaron que algunas personas restaran importancia o pospusieran servicios de valor, como ir al dentista, comprar insumos habituales o realizar las salidas tradicionales, las cuales se vieron mermadas por este cambio de comportamiento.

¿Y quiénes fueron los ganadores?

Es lamentable tener que ser tan específicos al responder una pregunta que debería abarcar muchos más sectores, pero al final ganaron aquellos negocios que estuvieron en tiempo y forma para aprovechar el evento: los bares, algunos restaurantes y los negocios de entretenimiento.

El problema no es solamente que pocos segmentos se vieran beneficiados, sino que estos mismos sectores se fragmentaron en ciertos días, partidos y ubicaciones específicas.

Todavía existe un dato del que difícilmente encontraremos cifras oficiales, pero que debemos mencionar: la piratería.

Este sector sí pudo verse beneficiado, pese a las acciones y demandas de la FIFA contra algunos grandes establecimientos dedicados a la venta de productos no autorizados.

Sin embargo, gran parte de esta derrama probablemente terminó en manos del tercer o cuarto vendedor, que comercializaba estos productos con total libertad y, sobre todo, con un buen entendimiento de la demanda.

En términos económicos y en proporción con la inversión inicial, probablemente fue mucho mejor ser revendedor de camisetas de la selección que ser uno de los restauranteros que invirtieron en remodelaciones, pantallas o adecuaciones para sus establecimientos.

En fin, el Mundial terminó y, con ello, el consumo vuelve a cambiar.

¿Regresará a la normalidad? Muy probablemente sí.

¿Un Mundial verdaderamente aporta a la economía de a pie?

La realidad es que no necesariamente.

No mientras nos den dádivas de partidos. No mientras no exista un plan económico y turístico robusto. No mientras no se diseñen estrategias más realistas para los pequeños negocios. Y no mientras no aprendamos a leer mejor el comportamiento de una sociedad que únicamente movió sus prioridades, pero que jamás se preparó para consumir dentro de su propio país y aprovechar, en conjunto, la visita de los extranjeros.

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